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"Tipos de habitaciones de hotel: cómo nombrarlas y ponerles precio"

Equipo Spyotel6 min de lectura
Ilustración de varias puertas de habitación con etiquetas de precio distintas

En 3 líneas: Los tipos de habitación se definen por dos ejes que casi nunca coinciden: la ocupación (individual, doble, twin, triple) y la categoría de calidad (estándar, superior, deluxe, suite). Nombrarlos bien evita confusiones en recepción y te da la excusa perfecta para cobrar más por la misma habitación con un extra que sí se nota.

Imagina un hostal de ocho habitaciones en Bilbao donde, en el extranet, todas se llaman igual: «Habitación doble». La recepcionista del turno de tarde no tiene forma de saber si el huésped que llega a las once de la noche reservó la que da al patio interior o la más grande, la que tiene bañera en vez de plato de ducha. Y en la web, un viajero que busca algo concreto para dos personas ve seis anuncios prácticamente idénticos y acaba reservando el más barato, porque no hay ninguna razón visible para pagar más por otro.

Ese hostal no tiene un problema de habitaciones. Tiene un problema de nombres. Y ese problema, casi siempre, es dinero que se queda sin cobrar.

Dos ejes que no son lo mismo: ocupación y categoría

La confusión suele venir de mezclar dos clasificaciones que van por separado.

El primer eje es la ocupación: cuánta gente duerme ahí y en qué disposición de camas. Es la parte más estandarizada del sector, con códigos que verás igual en cualquier plataforma: individual o SGL (una persona), doble o DBL (una cama grande para dos), twin o TWN (dos camas separadas, la opción típica de quien viaja con un amigo y no quiere compartir cama) y triple o TRPL (tres personas). A partir de ahí, cuádruple o familiar cubre cuatro plazas o más, casi siempre con litera o sofá cama.

El segundo eje es la categoría de calidad, y aquí ya no hay un estándar fijo: cada cadena y cada alojamiento decide su propia escalera. La más habitual en el sector va de estándar (lo básico: cama, baño, tele, armario) a superior (algo más de espacio o mejor vista), deluxe (más metros y acabados mejores) y, arriba del todo, junior suite y suite (con la zona de estar separada del dormitorio).

El error más caro no es tener pocas categorías. Es tener categorías que no se distinguen en nada que el huésped pueda ver, tocar o fotografiar.

Cuánto vale de verdad subir de categoría

Aquí está la parte que de verdad afecta a tu cuenta de resultados: cuánto puedes cobrar de más por moverte un escalón hacia arriba.

Como referencia orientativa, una habitación deluxe suele costar entre un 20% y un 40% más que la estándar del mismo hotel, con ejemplos en Madrid que van de los 120 € a los 250 € por noche según el establecimiento, según los datos que recopila HotelsPedia. El rango es amplio porque una vista distinta justifica menos margen que una terraza propia o una bañera de hidromasaje.

La lección no es copiar el porcentaje exacto, sino la lógica: el precio de cada categoría lo pone lo que el huésped percibe al entrar por la puerta, no lo que a ti te costó reformarla. Si dos habitaciones cuestan lo mismo de mantener y una tiene mejor luz o más espacio, esa diferencia es la que empaquetas como categoría superior. Lo desarrollamos con números en cómo calcular la rentabilidad de tu alojamiento.

Lo que dice la normativa española (y por qué no puedes poner cualquier metro)

Antes de decidir cómo llamas a una habitación, hay un suelo legal que no puedes saltarte. La Orden de 19 de julio de 1968 sobre clasificación de los establecimientos hoteleros, que sigue siendo la referencia base sobre la que las comunidades autónomas construyen su propia normativa, fija una superficie mínima de 11 metros cuadrados para una habitación doble y 6 metros cuadrados para una individual en hostales y pensiones, con una altura mínima de 2,50 metros de suelo a techo. Comunidades como Madrid han desarrollado sus propios reglamentos sobre esa base, con matices por categoría y tipo de establecimiento, tal como recoge este resumen normativo.

En la práctica, esto significa que tu categoría más barata tiene que cumplir ese mínimo sí o sí. Todo lo que ofrezcas por encima —más metros, mejor orientación, baño más grande— es lo que te da margen para justificar una categoría superior sin mentir a nadie.

Si vendes en Airbnb, la lógica cambia

Booking piensa en habitaciones dentro de un hotel. Airbnb piensa en tipos de espacio, y son solo cuatro: alojamiento entero, habitación privada (dormitorio propio con zonas comunes compartidas), habitación de hotel (pensado para hostales y B&B) y habitación compartida, según define el centro de ayuda de Airbnb.

Si gestionas un hostal en ambas plataformas, no fuerces tus categorías de Booking (estándar, superior, deluxe) dentro de esas cuatro cajas. Son sistemas distintos: Booking pregunta «¿qué habitación es?», Airbnb pregunta «¿cuánto espacio comparto?».

Cómo nombrar cada tipo para que venda

El nombre de la habitación no es un detalle administrativo, es la primera línea de tu anuncio. Y aquí hay un matiz que se pasa por alto: la recomendación de los especialistas en optimización de anuncios es no gastar el título repitiendo el tipo de propiedad, porque eso ya lo filtra el buscador, y centrarlo en lo que de verdad diferencia esa habitación —vistas, terraza, cercanía a algo—, tal como explican en esta guía sobre anuncios.

En vez de «Habitación doble superior», prueba «Doble con terraza y vistas al casco antiguo». El código de ocupación sigue ahí para que Booking sepa cuántas plazas vender, pero lo que convence es lo concreto, no la etiqueta genérica. Configuras y renombras cada tipo desde tarifas y disponibilidad, en el extranet de Booking.

Preguntas rápidas

¿Cuántos tipos de habitación debería tener un hostal pequeño? No hace falta una escalera larga. Con dos o tres categorías bien diferenciadas —una estándar y una superior con algo claramente mejor— ya tienes margen para vender arriba sin complicarte la gestión de tarifas.

¿Es lo mismo doble que twin? No. Doble suele significar una cama grande para dos personas; twin son dos camas individuales separadas. Quien viaja con un amigo o familiar suele buscar específicamente twin, así que vale la pena marcarlo aparte si tienes ambas opciones.

¿Puedo cobrar distinto por la misma habitación según cómo la llame? El nombre no cambia el precio por sí solo, pero si la categoría refleja una diferencia real (más espacio, mejor vista, mejor baño) sí puedes tarificarla aparte. Lo que no funciona es renombrar la misma habitación sin que haya nada distinto que ofrecer.

Definir bien tus categorías es también el primer paso para saber a qué precio comparar cada una con la competencia: en Spyotel vigilamos las tarifas de alojamientos parecidos al tuyo en Booking y Airbnb, para que sepas si tu deluxe está de verdad justificando su precio o se está quedando corta frente al hostal de la esquina.

Fuentes

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